Los nuevos indispensables en los festivales de música
19 julio 2019
Un enfoque diferente a la experiencia de festival y su convergencia con nuevos formatos
Carruseles de columpios voladores, photo-ops, pantallas gigantes, robots con lasers por ojos, activismo y poesía, son solo algunas de las cosas que pudimos encontrar en el Festival Ceremonia el pasado 6 de abril en el Foro Pegaso de Toluca donde presentamos Weaving, una experiencia original de Cocolab. Nos queda claro que los festivales de música ya no dependen de manera exclusiva de las presentaciones musicales pero ¿cómo construir una experiencia mucho más interesante y rica para un público que demanda distracción y recreo?
Con una oferta de festivales de música in crescendo —todos con un cartel imperdible— es esencial generar momentos en los que se puedan explorar estados de júbilo percibidos desde distintas disciplinas y que, en conjunto, resulten en un evento tan inolvidable como las propias actuaciones musicales. Este año, Ceremonia apostó por el arte digital y sumó a Cocolab a su line-up con Weaving, una instalación lumínica a gran escala que nos invita a la contemplación y a la introspección a través de sus alucinantes colores, formas y notas. Weaving, dentro del contexto de un festival, nos ofrece la posibilidad de cautivar otros sentidos y disfrutar el arte dentro de una atmósfera distinta a la que te da una galería o un museo además de que, como mencionó Alejandro Machorro, director ejecutivo de Cocolab, la diversidad de formato que una instalación de esta naturaleza suma a la promesa de inclusividad de Ceremonia es fundamental para lograr una vivencia completa.
Vayamos más lejos y pongamos en relieve la importancia de estas articulaciones para que estos espectáculos sean más que un concierto al aire libre con mucha cerveza lager. La experiencia del festival debe volverse más ingeniosa y entretenida. Debe comenzar a hacer consideraciones en las que el arte multimedia y las experiencias inmersivas sean parte fundamental del concepto y no solo una añadidura. “El arte digital converge muy bien con esta clase de espectáculos”, dice Josué Ibáñez, director creativo detrás de Weaving, “no provienen de lugares distintos sino que se complementan. En México, estas integraciones comienzan a florecer, pero muy pronto se convertirán en imprescindibles. La idea de que este tipo de festivales incorporen elementos no musicales a su programación no es una innovación, es una reintroducción muy acertada, pues llaman a la audiencia correcta: una que viene implícita a la tecnología, que está embebida en ella y que absorbe de buena gana este tipo de expresiones”.
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