Iniciarse en TouchDesigner con Elburz Sorkhabi
08 agosto 2019
Ambición, buena actitud y herramientas de tecnología inmersiva
Lectura: 13 mins.

Elburz Sorkhabi es un programador canadiense en control del rumbo de su trayectoria profesional. Ya sea que esté creando contenido para su blog o impartiendo talleres, siempre trata de empujar sus habilidades a nuevas alturas. Se especializa en el uso de TouchDesigner, un lenguaje de programación visual basado en nodos que se usa para crear contenido multimedia interactivo en tiempo real desarrollado por Derivative, una empresa basada en Toronto.

Con el pretexto de su visita a la Ciudad de México para impartir un taller de TouchDesigner junto a Vincent Houzé y Cocolab, decidimos sentarnos con él y tener una conversación sobre TouchDesigner, sus referencias artísticas, el valor de la colaboración y el presente de la escena interactiva en nuestro país.

Elburz Sorkhabi aboga por un tipo de quehacer libre de formatos tradicionales, una manera de abordar la creatividad que incluye libros existencialistas, la lucha contra el amalgamiento de la tecnología con el interés corporativo y la comida picante tailandesa.

¿De dónde vienes artística y culturalmente hablando?

Elburz: Eso es un poco complicado. Supongo que los años en los que realmente absorbí de los jugos creativos fue cuando estudiaba música clásica. Me salí de la escuela porque no era mi tipo de ambiente. Era un sitio demasiado rígido para mí, pero conservo muchos de sus principios; por ejemplo, pienso muy a largo plazo cuando estoy creando arte y eso se debe a que muchas de mis piezas favoritas son sinfonías de una hora y media y no canciones de tres o cuatro minutos. Así que, aunque lo mío hoy es trabajar con instalaciones, es muy natural para mí pensar en una obra, no como una cosa de algunos minutos, sino como algo que probablemente durará días, meses o años y que mostrará diferentes facetas a lo largo de este tiempo, y creo que eso proviene, en gran parte, de mi relación con la música clásica.

Sobre mis referencias... creo que he sido muy afortunado porque mis colegas son mi inspiración en este ámbito. ¿Sabes? Estoy con Josué aquí en Cocolab y están haciendo un trabajo increíble, y mis amigos en Nueva York, con los que trabajo todo el tiempo, ellos están haciendo cosas increíbles. Uno de los mejores, Vincent Houzé, vendrá a la Ciudad de México para el taller de TouchDesigner. Así que, soy muy afortunado de que los mejores en este medio también sean mis amigos. Pero bueno, creo que esa es una respuesta muy mimada. También tengo muchas influencias que vienen de la música clásica, como Herbert Von Karajan, que era el director de la Filarmónica de Berlín, o Glenn Gould. Gente que de alguna manera decidió que quería expresarse como le daba la gana, aún cuando esa no fuera la forma más popular. Algunas personas los aman, otros los odian. Yo soy de los que los ama.


¿Cómo descubriste y te involucraste con TouchDesigner?

Elburz: Esta es una de esas historias en las que la gente dice “Ah… eres tan afortunado de que eso te pasara” y que, probablemente, no le sucedería a muchas personas.

Estaba estudiando música en Toronto, de donde soy, y TouchDesigner fue creado por una empresa llamada Derivative que se encuentra también en Toronto. Cuando me salí de la escuela me interesaba mucho tomar lo que estaba haciendo con la música clásica, y con la música en general, y experimentar con electrónica y tecnología. En ese momento usaba otros softwares como Max/MSP y Ableton, y era el momento perfecto porque TouchDesigner comenzaba a madurar en este punto: se montó el primer show de Amon Tobin ISAM y Plastic Man regresó y ambos estaban producidos en TouchDesigner. También fui a Mutek ese año en donde los dos shows principales usaban TouchDesigner y pensé “si todos estos proyectos increíbles están usando TouchDesigner entonces debe ser el mejor software para hacer lo que quiero”. Así que me dediqué a aprender TouchDesigner por mi cuenta. En ese tiempo no había tantos programadores ni recursos; a mí se me ocurrió desarrollar un sistema para usar TouchDesigner y Ableton e hice un pequeño video sobre eso. Las personas de Derivative eran amigos míos y me escribieron “Vimos que vives en Toronto. Ven a saludar”. Así que tuve la oportunidad de conocer a todo el equipo de TouchDesigner y fue muy natural para mí mantenerme en contacto con ellos, trabajar con ellos en distintos proyectos y así ir creciendo como desarrollador de TouchDesigner. Y aquí estamos hoy, es un pequeño paso cada vez hacia delante.


¿Sientes que TouchDesigner es una herramienta única para creadores visuales y artistas en general?

Elburz: Sí y no. La cosa con otros softwares es que tienes ciertas herramientas que hacen algunas cosas muy bien. Mucha gente en cine utiliza Isadora; toda la gente que trabaja con audio usa Max/MSP; todos los VJs y la gente produciendo conciertos usa Resolume. Así que, ya hay bastantes softwares que hacen una o dos o tres cosas muy bien. Pero lo que está muy loco de TouchDesigner — y que considero que lo hace único, pero también un poco inaccesible para la gente— es que hace todo muy bien. Y sé que cuando lo digo así suena mal, pero cuando te das cuenta de todas las cosas que la gente está creando con TouchDesigner no puedes evitar preguntarte hasta dónde podrías llegar con la herramienta porque tiene todas estas entradas que pueden conectarse a estas salidas y obtener toda esta información de estos lugares y usar Python y procesadores y shaders y todas estas cosas mezcladas en un solo sitio. Así que es un poco como tener la mejor navaja Swiss Army del mercado.


¿Cuál dirías que es el aspecto más interesante de TouchDesigner?

Elburz: Para mí —y esta es, probablemente, una respuesta aburrida— es su capacidad para reproducir archivos de video. Puedo reproducir los archivos más grandes en TouchDesigner. Y una mejor respuesta, quizá, sería que te obliga a pensar en lo que estás haciendo porque es una mezcla entre un ambiente basado en nodos en donde tienes todos estos pequeños bloques y cada uno tiene una función. Luego conectas uno con otro y de repente tienes una aplicación. Pero también puedes clavarte y codificar lo que tú quieras. Puedes usar Python o GLSL y es una mezcla muy interesante porque muchos softwares son muy pesados y solo te la pasas codificando y no ves nada hasta que terminas y con otros estás en el lado opuesto y todo ya está hecho por ti. Entonces, TouchDesigner es interesante en el sentido de que tiene un poco de ambos: tienes el aspecto visual, es muy intuitivo y cuando estás con clientes, les encanta ver todos los bloquecitos porque los ayuda a entender lo que estás haciendo.


¿Cuál es la mejor manera de aprender y sacar el máximo provecho de TouchDesigner?

Elburz: Pues tengo un par de respuestas. La primera —y aquí estoy totalmente sesgado— es que tengo un nuevo grupo de suscripción de TouchDesigner llamado elburz.io Learn TouchDesigner HQ, que es el primer recurso de este tipo que combina videos, herramientas, templates y el apoyo paso a paso de un profesional, como yo, en todo tu viaje a través de TouchDesigner. Eso aparte, hay muchos blogs que son muy buenos. Mi blog, el blog de Matthew Ragan. Hay mucha gente haciendo videos: Licht Pfad AKA Stanislav, en Berlín, quien tiene videos muy cool sobre GLSL y que también imparte talleres. Ir a la cumbre anual de TouchDesigner es probablemente una excelente forma de aprender porque todos nos reunimos ahí y nos mostramos cosas que consideramos interesantes sobre TouchDesigner; se hacen videos y se suben a YouTube. Así que las posibilidades son mucho más grandes ahora de lo que solían ser. De todas formas, sigan mi grupo de TouchDesigner HQ, ¡somos los mejores!


¿Cuáles son algunos de tus proyectos favoritos?

Elburz: Pues, creo que todos aman su primer proyecto, quiero decir, su primer gran proyecto. Ese que es como tu bebé. Cometes todos los errores posibles y de alguna manera logras que salga. Estás en el sitio de trabajo, nadie ha dormido y es la primera vez que experimentas algo así, entonces se vuelve un poco inolvidable. Para mí eso fue trabajar con AV&C de Nueva York que nos llevó a trabajar al Museo de Arte de Seattle con el artista Doug Aitken, que había desarrollado un sistema muy interesante. Eso fue hace unos seis años y es una instalación que sigue ahí; tiene todos estos distintos ledes por fuera del edificio con sensores que examinan el ambiente y cambian el display según lo que está sucediendo en el exterior. Así que es un proyecto bastante bueno. Fue el primer proyecto en el que trabajé y cometí muchísimos errores, pero fue muy divertido y muy memorable.


¿Algunos otros proyectos que te vengan a la mente?

Elburz: De hecho, el trabajo de Josué aquí en Cocolab es muy interesante para mí porque mi carrera siempre ha partido de una perspectiva corporativa. Así que, grandes marcas, grandes clientes, Google, IBM y todo ese tipo de compañías. Ahí es un poco en donde residimos en esta industria y siempre tuve el objetivo de construir una buena carrera, ganar bien y ese tipo de cosas. Es una buena dirección. También existe esta perspectiva de artista en donde participas en festivales, galerías, residencias y cosas del estilo. Cuando Josué me contó sobre el proceso de trabajo de Cocolab y las diferentes maneras en que intentan traer más experiencias culturales y construir proyectos originales para después encontrar clientes a quienes les interese… eso me pareció muy interesante. Así que supongo que tiene que ver con el enfoque. Y eso me parece único de la Ciudad de México, que es una ciudad con mucha riqueza cultural que está levantando la escena artística y la interactiva al mismo tiempo. Muchos de los proyectos que se están llevando a cabo aquí no tienen detrás un gran banco o una compañía de teléfonos. Es como la proyección de Cocolab en Teotihuacán que ahora es una exhibición permanente. El único otro sitio en donde he visto que suceda eso, en mi experiencia, es en Japón que es también un país con una escena de mucha pasión por el arte y la cultura.


¿Qué te llama hacia la colaboración y la enseñanza?

Elburz: La colaboración, la educación y el moverme de un lugar a otro han sido siempre tres pilares en mi vida. La colaboración ha sucedido un poco de manera natural, seguro que por mis chistes graciosos… Pero la educación es algo que doy prioridad. Creo que se debe a que me siento muy afortunado de cómo sucedieron las cosas para mí y mi carrera y a que existe gente que era mucho mejor que yo pero que siempre me cuidó. Personas a las que puedo recurrir en busca de ayuda como Derivative, que siempre me ha apoyado mucho, igual que mis colegas. Así que intento no romper con esa cadena. Siempre estoy disponible. Es un poco devolver el favor y esparcir el mensaje. Nunca en mi vida he pensado “Dios, hay demasiados programadores y muy pocos proyectos”. Todos quieren proyectos interactivos y no hay suficiente gente para desarrollarlos. Así que, entre más gente hay, más proyectos hay y mayor colaboración hay. Todos ganan en el juego de la educación y, además, ¡soy bueno! Digo, si no sirviera para esto no tendría sentido invertirle tiempo. Si la gente pensara ¿por qué este tipo anda viajando por ahí con sus tallercitos de mierda? No. Soy bueno. Parece que en ese sentido todo ha encajado para mí, sobre todo cuando tenemos esta clase de talleres, un poco más largos, en los que en unos días puedes ver a la gente crecer y emocionarse y contarte sobre los proyectos que quieren intentar después del taller. Eso está muy bien.


¿Cómo eliges tus proyectos personales?

Elburz: Pues… es gracioso porque realmente no tengo ningún proyecto personal. Es simplemente una reacción a haber tenido una carrera enfocada a lo corporativo durante tanto tiempo. Hace poco le hice una entrevista a Michelle Higa Fox en mi blog y discutimos un poco sobre proyectos personales y cómo mantenerte inspirado, y ella me cuenta sobre sobre su proceso, y yo, en cambio, le contaba que cuando alguien me dice “Hey, vamos a ver esta instalación de arte que está muy cool y que está en este festival muy cerca de aquí” mi primera reacción es “ugh, eso suena a trabajo, no quiero hacer eso”. Estoy seguro que la instalación está genial y que quienquiera que la haya hecho quizá es un querido amigo mío, pero si no estoy en el trabajo no quiero hacer ese tipo de cosas. Así que, para mí, un proyecto personal es algo que está completamente fuera del ámbito. Escribir es algo que me gusta mucho y saco mucho de eso en mi blog. Hago desarrollo de software para proyectos pequeños que me interesan, me llama la atención la industria espacial. Leo mucho, me gusta explorar y el senderismo. Así que, mis proyectos personales son cualquier cosa que implique que mi cerebro haga algo que no es trabajo.


¿Qué te inspira?

Elburz: La verdad, estaría mintiendo si dijera que me siento inspirado todo el tiempo. Nunca he sido ese tipo de persona demasiado “inspirada”. Soy muy disciplinado con mi trabajo. No practico porque me sienta inspirado, practico porque necesito volverme muy bueno en lo que hago y luego, cuando soy muy bueno en lo que hago, puedo expresarme. Así que, la inspiración ni siquiera está dentro de mi ecuación general de trabajo. He invertido tanta energía y disciplina en aprender todas esas cosas que siento que no necesito inspiración porque, ahora, cuando quiero expresarme, puedo hacerlo. No diría para nada que es perfecto o saludable, pero a mí me funciona.


¿Qué es algo de una sola vez al año que no te puedes perder?

Elburz: Comida picante tailandesa. Escalar una montaña alta; siempre me ha gustado escalar, sobretodo el dolor que sientes al día siguiente. Probablemente no debería volver perderme la cumbre anual de TouchDesigner. Pero, en definitiva, la comida picante tailandesa. En Bangkok. Vas y pides comida picante y ellos te preguntan “¿picante en serio o picante de turista?” Y esa es una cosa que definitivamente no me puedo perder. Quiero llorar cuando la pruebo.


Si pudieras librar al mundo de algo ¿qué sería?

Elburz: Antes que nada separaría el interés empresarial de la infraestructura tecnológica porque creo que esa es la razón por la que tenemos tantos problemas “socio-tecnológicos” hoy, porque los intereses corporativos y la infraestructura tecnológica están demasiado ligados. Otra cosa serían, los chistes malos, el analfabetismo, los combustibles fósiles. Los combustibles fósiles son muy malos. El cambio de divisas, porque es un gran dolor en el trasero. Los tenedores de plástico que cuando intentas usarlos se rompen. O sea, ¿cuál es el punto de hacer esas cosas si ni siquiera pueden hacer su cosa bien?


Algún consejo que quieras compartir con nosotros?

Elburz: Definitivamente lean muchos libros porque hay miles de años de conocimiento dentro de ellos y creo que la gente está tan acostumbrada a ver videos en YouTube para aprender cosas, que no se dan cuenta del universo que existe en los libros. Lean Sartre. Lean Camus; o libros de informática. Así fue como aprendí a hacer todo lo que sé. Cuando yo comencé YouTube aún no era tan grande así que tuve que leer libros para entender y descifrar cómo programar.

Y un consejo específico para TouchDesigner es: ¡sean ambiciosos! A mucha gente le acompleja su “falta de habilidades”. TouchDesigner es una herramienta con la que puedes hacer muchas cosas y en ocasiones eso te paraliza. A muchas personas les da Síndrome del impostor porque piensan que no son lo suficientemente buenos o no tienen las habilidades necesarias para competir en esta industria, pero es como lo dije antes: nunca habrá “demasiado” talento.

Estar dispuesto a aprender, tener ambición y una buena actitud. Esas cosas son mucho más importantes que las habilidades que tengas en ese momento, porque las habilidades se pueden aprender, pero es muy difícil enseñarle a alguien a tener una buena actitud. Prefiero trabajar con alguien que tenga una actitud positiva a quien le puedo enseñar tecnología que alguien que tiene pésima actitud y es muy bueno con tecnología. No quiero trabajar con esa segunda persona, la primera persona es muchísimo mejor.

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