Clase Azul nos invitó a crear la Sala de Inspiración de La Hacienda Clase Azul, el complejo que la marca abrió en mayo de 2026 en Los Altos de Jalisco tras más de una década de desarrollo. Son 50 acres de paisaje volcánico, cinco despachos de arquitectura mexicanos y una de las apuestas más ambiciosas que se han hecho alrededor del tequila.
La sala existe para situar al visitante antes de que recorra la propiedad. Antes de ver una fábrica de tequila o un taller de cerámica, hay que entender dónde se está parado: qué tierra es esta, qué manos trabajan aquí, por qué el agave crece como crece en esta región. Creamos un espacio donde ese entendimiento no se explica — se activa. La tierra despierta, las raíces responden, la arcilla pasa por el fuego. Video mapping, diseño sonoro envolvente y obra escultórica trabajan por capas para que cada gesto del visitante mueva algo.
Todo el proyecto descansa en una observación simple: un agave visto desde arriba es una estrella. La forma ya estaba en la planta. El recorrido hace ese ascenso —de la raíz al cielo— y devuelve al visitante al aire libre con ganas de ver de primera mano lo que acaba de entender.
Concepto, dirección creativa y producción de Cocolab. En la cava de La Hacienda Clase Azul firmamos además un espectáculo multimedia del que preferimos no adelantar nada.
